Entrevista a Ángel “Negro” Videla, de cara a su autohomenaje: “Tengo ganas de seguir”

Es probable que lo hayan visto en los afiches séxtuples desparramados por la ciudad: Ángel “Negro” Videla será homenajeado el próximo jueves 10 de noviembre, en Plaza de la Música.

La información visual lo muestra en una foto en la que hace el corazoncito de Di María, otro Ángel, y junto a una lista sábana de invitados que destaca a Carlos “La Mona” Jiménez, Los Caligaris, Pelusa, Toro Quevedo, Fernando Bladys, Marcos Bainotti, Titán González, Bruna Monte y Gladys Florimonte.

“Ellos y otros más que formaron parte de mi trayectoria”, dice el mismo Videla, bastante en paz con la idea de que se ponga en valor lo que ha legado a nuestra música regional, al cuarteto. Esto es: expresión vocal grave y suntuosa, con candor para lo romántico y la picardía exacta para lo tropical.

“Entre los muchachos de la producción y Bruna Monte, mi pareja, pensaron en hacerme un homenaje el 10 de noviembre, que es mi cumpleaños. Mi cumpleaños número 72. ‘Lo vamos a hacer en vida. ¿Te gusta la idea?’, me dijeron. Contesté que sí, que era mejor ahora que cuando me cague muriendo”, añade entre risas el artista, quien se apura en aclarar que tiene “cuerda para rato”.

“Es un buen momento para hacerlo porque artísticamente estoy bien, a pleno”, resalta el vocalista mientras se acomoda la boina. Pero no remite a Thomas Shelby, el gánster sombrío de Peaky Blinders, ya que el “Negro” es querendón y buena onda.

–El homenaje es una buena excusa para ir al grado cero de todo. ¿Cómo empezaste con la música?

–El primer estímulo se dio cuando tenía 5 años. Vivía en barrio Pueyrredón, entre Roma y Suipacha, y mi vieja me llevaba a la tarde a la plaza Alem, que estaba a pocas cuadras. Y cuando íbamos por Suipacha, nos encontrábamos ensayando a Heraldo Bosio en la casa de su padre. Con el tiempo, supe qué días ensayaban y, en lugar de ir a la plaza, me quedaba ahí. Y la mamá de Heraldo me daba gaseosa. Me hice amigo de Heraldo, quien siempre se acordaba de ese negrito que iba a sus ensayos. Yo le decía: “Me arruinaste el oído. ¡Cómo no pasé por la casa de Glenn Miller!”. Se cagaba de risa…

Videla asegura que gracias al flechazo que sintió en esa sala empezó a “hinchar con que quería estudiar música”.

Ángel "Negro" Videla, un iluminado del cuarteto. (Gentileza Augusto Ramallo)
Ángel «Negro» Videla, un iluminado del cuarteto. (Gentileza Augusto Ramallo)

“Después nos cambiamos a otro barrio, a San Rafael, y ahí sí mi vieja me mandó a una academia cerca de la calle Santa Ana”, precisa.

“Muchos compañeros, quizás, hayan tenido más condiciones que yo, pero yo entendí para qué servían la teoría y el solfeo… Muchos se aburrían con eso, a mí me encantaba”, recuerda.

“Me gustaba más que tocar, incluso. Terminé el secundario, me fui a la Escuela de Arte… Estudié hasta que la cerró el golpe militar. Después seguí estudiando por mi cuenta, ya había entrado a Chébere… También tuve a grandes profes, como Pedro Garbero…”, redondea el músico sobre la antesala de Piedra Pintada, su grupo de rock, y de la fundación de Chébere, una banda que condujo al cuarteto a su primera etapa de renovación y cambio, del promedio de los ‘70 a los primeros años de los infames ‘90.

“Piedra Pintada tenía un representante que también vendía cuarteto, Jesús Patricelli. La idea de Chébere fue suya: ‘¿Y si hacemos un grupo para irnos a Centro América? Le pongamos Chébere, porque allá anda bien esa palabra”, reconstruye.

“Teníamos al cantante, que era el ‘Negro’ Sebastián, mientras yo iba a tocar por ahí con un recurso de amparo que me sacaba mi viejo, porque era menor. En el ‘74 armamos Chébere y desde entonces me dediqué en un ciento por ciento al cuarteto”, puntualiza.

–Vamos en camino al 50° aniversario de la creación de Chébere…

–Tenés razón. ¡¡¡50 años!!!

–Sí, se cumplirán en 2024. Pero tu trayectoria marca que también hiciste la tuya…

–Sí, estuve en el grupo hasta el ‘90, cuando el mismo representante que unió a Chébere me tentó para irme a Estados Unidos. Patricelli era un visionario. Allá era mánager de varios grupos, uno de los cuales era el de Johnny Ventura, quien me produjo el disco que hice allá, donde también me junté con el Pelusa Navarro, quien falleció hace unos días. Tenía un contrato por cinco años con BMG. Pero aguanté cuatro meses y me volví. Claro, antes pasé por República Dominicana y traje a Jean Carlos y a Abraham.

Ángel “Negro” Videla y sus aportes para el merenteto

–Sos responsable de la creación del merenteto, en definitiva.

–Si bien no había mucho merengue en Estados Unidos, porque al piano allá lo metíamos como acá, traje a Córdoba la tambora, la güira y a los chicos que hacían coreografías. Porque acá se cantaba y nadie bailaba. Además, empecé a tocar parado. Le metí unos cajones de cerveza al teclado para elevarlo y tener una presencia a nivel órgano tipo Rick Wakeman. Recuerdo que hacíamos Vestido blanco, corazón negro, de Los Iracundos, que empezaba con un órgano muy potente. Entre Chébere y mi experiencia solista, el cuarteto sumó percusión, coros femeninos, guitarras, caños.

–¿Cuál es el mejor disco de Chébere? ¿Y de tus solistas?

–Como solista, me gusta el que hice en Estados Unidos: Ahora que tengo tu cariño (1990). Vigencia (2018), que grabé antes de la pandemia, también es muy lindo. Y de Chébere elijo el último que grabé antes de irme: 25 Rosas (1990), en el que cantamos con el “Toro” Quevedo. Cuando me fui, lo puse a Rubinho, porque estaba el compromiso de que, si te ibas, tenías que buscar a tu reemplazante. Fui el primero de los socios que renunció. Propuse a Rubinho y dejé de regalo los arreglos de “Giro Giro” y “Sobreviviré” (incluidos en Chébere, 1991). Ahí la banda empezó a entrar en los boliches.

–En este último tiempo, te has acercado mucho a Carlos “La Mona” Jiménez. ¿Es un encuentro humano más que artístico?

–Somos amigos desde hace mucho tiempo y se dieron las cosas para grabar un tema en conjunto (Con la misma mujer). Además, me invitó al (festival) Bum Bum. Lo de La Mona es increíble. He convivido mucho con él a lo largo del tiempo y ahora veo que está en todas las clases sociales, que suena donde sea.

–¿Cómo lo conociste?

–Lo conocí cuando tenía Piedra Pintada. Fue en un baile en la cervecería Córdoba, en la Arturo Orgaz. El productor era el pelado Piccini, conocido en el ambiente teatral. Cuando llegamos con Piedra Pintaba, que por entonces tenía al “Turco” Julio como cantante, Piccini nos dice: “Bueno, muchachos, hagan una horita, pero larguen con tropical”. “¿Con tropical? Pero si nosotros hacemos rock. Los Gatos, Creedence, Beatles…”. Ante eso, dije: “Bueno, muchachos, La Menor…”; y zafamos con Qué te pasa corazón (Los Dinos), Noche de Miramar (Cuarteto Leo), algo de pasodoble, y con Córtate el pelo, cabezón (Cuarteto de Oro)… “La Mona”, que actuaba después, se nos cagaba de risa. Esa noche lo conocí, teníamos 18 o 19 años. Le llevo unos meses. Eso me dice él, es raro que antes era más chico que él y ahora soy más grande.

Ángel "Negro" Videla, pieza fundamental en la historia de nuestra música regional. (Gentileza Augusto Ramallo)
Ángel «Negro» Videla, pieza fundamental en la historia de nuestra música regional. (Gentileza Augusto Ramallo)

–¿Te ponés la escarapela de haber producido a Los Caligaris en sus comienzos?

–Ellos van a estar en el homenaje… Estuve ensayando casi un año con los chicos. Hicimos ese temazo, Nadie es perfecto, y lo llevé corriendo a Cadena 3 para que Mario (Pereyra) lo escuchara. Y le dije a Mario que quería que lo pasara la 100.5. “No, Negro, ¿sabés el quilombo que voy a tener con los otros grupos si paso cuarteto ahí?”. Pero se arriesgó y fue un éxito a todo nivel. A Los Caligaris los escuché en la radio cuando estaban haciendo un demo. Y les hablé. Conocía a sus padres… Ellos son de familia circense y yo tenía muchos amigos en ese ambiente. Hablamos y a los dos días estábamos ensayando. Los presenté en RCA, grabamos en Pira. Me abrí de los chicos porque se me fueron de las manos. Presentamos el tema dos meses antes de primavera, y ya en primavera reventaron Carlos Paz. La disyuntiva era si seguía con ellos y dejaba de cantar o seguía en la mía. Vayan donde vayan, los chicos siempre me mandan mensajes acordándose de aquellos primeros tiempos.

–¿Este autohomenaje es un punto final o un nuevo comienzo?

–Tengo ganas de seguir haciendo esto. En la pandemia me quería morir los sábados a la noche.

–¿Hiciste plata?

–Hice lo normal para vivir. Tengo una casa, un auto. Me gasté todo en viajes y en instrumentos. Nunca pensé: “Voy a ahorrar para tener varios departamentos”. Viví al día y bien. Para la música.

En vivo

Ángel “El Negro” Videla se homenajeará el próximo jueves 10 de noviembre, a las 23, en Plaza de la Música (avenida Costanera y Coronel Olmedo). Lo hará junto a Carlos “La Mona” Jiménez, Los Caligaris, Pelusa, Toro Quevedo, Fernando Bladys, Marcos Bainotti, Titán González, Bruna Monte y Gladys Florimonte, entre otros. Entradas, aquí.

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